Fëanor: Espíritu de Fuego

¡Hola a todos! Con este post iniciaremos una larga travesía semanal para presentarles distintos personajes del Legendarium, de diversa importancia y participación en las novelas, pero que son igualmente interesantes de conocer. Iniciaremos con uno de los personajes más icónicos, y quizá el elfo más importante que haya pisado Arda.

Fëanor, por Luis F. Berajano

Fëanor fue un alto elfo que vivió en los albores de Arda, y que protagonizó uno de los capítulos más increíbles en la historia de su raza. No era un elfo cualquiera, como verán. Fue príncipe y rey de su raza, y su habilidad fue la que le permitió crear los Silmarilli, de los que proviene el nombre de uno de los mejores libros de la saga: El Silmarillion.

Sigue leyendo para conocer más de este sorprendente elfo y de sus hazañas.

Origen y Características

Este famoso elfo recibió de su padre Finwë, Supremo Rey de los Noldor, el nombre Curufinwë (“Habilidoso (Hijo de) Finwë“), y por su madre Míriel fue llamado Fëanáro (“Espíritu de Fuego“), que irónicamente terminó por acabar con la fuerza vital de ella. Tal era su poder latente.

Fëanor es sin duda alguna uno de los elfos más hábiles que jamás haya existido, siendo el creador de las runas (Tengwar) para escribir la lengua que conocemos como Quenya (Alto Élfico), y de las tres joyas más hermosas que Arda haya visto: los Silmarilli, creadas de las luces de Laurelin y Telperion, los Árboles de los Valar. A raíz de su belleza y poder, estas joyas fueron codiciadas por el Poder Oscuro conocido como Morgoth, que las robó y huyó con ellas, desencadenando la irrefrenable ira de su creador. Esto puso en movimiento una serie de acontecimientos que terminaron marcando la historia de Arda y la Tierra Media de ahí en adelante, con una guerra de elfos, humanos y enanos contra las fuerzas de Morgoth, buscando, entre otras cosas, recuperar las tan preciadas joyas.

Eventos Importantes

Cuando joven, Fëanor fue aprendiz de Mahtan, que a su vez aprendía de Aulë. De él aprendió el trabajo en gemas y artesanía en general, lo que le ayudó mucho en su obra más grande. También fue capaz de tomar las sarati de Rúmil y crear las runas para el tengwar, representación que aún se utiliza para la escritura del élfico en la Tierra Media. Se dice que también fue el creador de las palantiri, orbes mágicas que permitían comunicación entre ellas a pesar de la distancia (Gandalf, al respecto, decía que esto estaba lejos de las capacidades de Sauron y de Saruman inclusive, elogiando al elfo por sobre grandes creadores de Arda).

Las Luces Infinitas

Fëanor y los Silmarilli, por dakkun39.tumblr.com

A pesar de ser esos ya grandes logros, Fëanor tuvo, como ya mencionamos, una obra aún mayor. Cuando Arda (“el mundo”) aún era joven, los Valar buscaron iluminar todo con la luz de dos árboles enormes: Telperion, de plata, y Laurelin, de oro. La belleza de estos árboles creados por Yavanna era un orgullo para los Poderes, y maravilló a los elfos que habitaban Valinor en ese tiempo. Fëanor tomó la luz de esos dos árboles y creó tres gemas hermosas y poderosas, tanto así que ningún otro ser existente fue capaz de imitarlas. Ni siquiera él, pues fue tanto su amor por esta creación que puso parte de su ser en ellas. Estas gemas fueron conocidas como Silmarilli (Silmaril en singular), y marcaron el inicio del fin para los de su casa.

Se dice que el valor de estas gemas era infinito, tanto para Fëanor como para cualquier otro ser. Su creador las valoró por sobre todo lo demás, y las atesoró tanto que los demás elfos y los Valar (los “Poderes”) empezaron a codiciarlas. Melkor, el Vala oscuro y mayor enemigo que Arda haya conocido, aprovechó esta oportunidad para rivalizar a Fëanor con su medio hermano Fingolfin, inventando que este último anhelaba su posición como heredero al trono de su padre. Fëanor, rápido en la ira, amenazó a su hermano y los Valar lo enjuiciaron, encerrándole en la fortaleza de Formenos. Se llevó consigo los simarilli, por supuesto, y su padre le acompañó. Melkor intentó obtener las gemas engañando a su creador, pero éste no creyó y se encerró en la fortaleza.

La Destrucción de los Árboles

Lleno de ira y de envidia, mientras Fingolfin y Fëanor hacían las paces y todo volvía a la normalidad, Melkor se reunió con Ungoliant, una gigantesca araña devoradora de luz, y le ofreció la luz de los árboles a cambio de que le ayudara a obtener las tres gemas. Ella aceptó, y los árboles pronto dejaron de existir. Se dirigieron luego a Formenos, mataron a Finwë, padre de Fëanor y Fingolfin, y obtuvieron los silmarilli para luego huir hacia el norte.

El Juramento

Tan pronto los Valar se enteraron de esto, pidieron a Fëanor que destruyera sus gemas y así hacer de ellas nuevamente a los árboles, pero éste se negó diciendo que le rompería el corazón hacerlo. Mientras negociaban, un mensajero llegó de Formenos explicando la atrocidad que había cometido Melkor, y Fëanor explotó en furia. Llamó a su nuevo enemigo Morgoth, Enemigo Oscuro, y juró venganza. Fue tal su fervor, que dio a los suyos el discurso más apasionante jamás dicho en Arda, y siendo por derecho el Rey Supremo de los Noldor, su gente le siguió. Juró entonces junto a sus hijos y ante el mismísimo Rey de los Valar que su estirpe enfrentaría a cualquiera que osase arrebatarle sus joyas, fuese Valar, Maia, Elfo o cualquier otra criatura.

La Matanza

La Matanza de Alqualondë

Fëanor, airado, emprendió rumbo a la costa seguido de los noldor, que compartían sus sentimientos y estaban exitados por el discurso y el juramento. Allí pidieron a sus parientes los Teleri, elfos navegantes, que prestaran sus navíos para iniciar la caza del Enemigo Oscuro. Ellos se negaron, y Fëanor, haciendo honor a su nombre, ordenó que se tomaran los barcos a la fuerza. Cuando sus dueños opusieron resistencia se dio inicio a la Primera Matanza de Elfos contra Elfos (o Matanza de Alqualondë), y a pesar que su hermano menor Finarfin se opuso y llevó a su gente de vuelta con los Valar, murieron muchos elfos y se quemaron muchos barcos. Al no tener suficientes barcos para transportar sus fuerzas, Fëanor se vio obligado a dirigirse al paso de hielo al norte de Valinor, Helcaraxë, decidido a hacer frente al terrible ladrón y enemigo de su estirpe y de toda Arda.

Pero Fëanor no sabía qué le deparaba el destino, y su juramento perduró aún mucho tiempo después de su muerte, llevado a cabo por sus hijos a través de toda la Tierra Media, y dando así origen a las historias narradas en “El Silmarillion”.

Su Caída

Persiguiendo a Melkor a través de Helcaraxë hacia las tierras al otro lado del Gran Mar, Fëanor y los noldor hicieron frente a las fuerzas oscuras de su enemigo en la fortaleza meridional de Angband, donde la ira y la venganza fueron los principales estandartes para los elfos. Bajo el mando de su Supremo Rey, hicieron frente a las huestes dirigidas por Gothmog, el Señor de los balrog y capitán de las fuerzas del Señor Oscuro.

En un encarnizado combate contra los balrogs que le antecedían, Fëanor no tuvo oportunidad ante el poder de Gothmog, cuya gran hacha apagó la flama de Espíritu de Fuego, uno de los más hábiles de entre los suyos, y que delegó así su maldición a sus hijos y hermanos.

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